miércoles, 13 de abril de 2016

DE TUS OJOS




Mi deber, condescendiente con tus placeres, se fundamenta incomprensiblemente en la perspicaz incertidumbre de tu mirada.

Mi deber, atendiendo a la fugacidad de tus ojos consiste en desear verlos de nuevo
mas la noche, ya se habrá encargado de cerrarlos

Y que la noche, oscura y taciturna la llamaremos, nombraremos y declararemos, testigo del deseo ambiguo y callejero de sí por la mañana.

Y que mañana, algo húmedo, sin tiempo ni espacio con olor a nicotina, la misma nicotina que en tus labios descansa, con esa particular forma en que matas un cigarro.

Porque mi deber, con o sin cigarro, ambulante y testigo de mis intenciones, consiste en admirar tus ojos un ratico más.

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